PARASHAT 48 SHOFTIM  (Jueces).      Devarím/Deuteronomío16:18-22
  • FUNDAMENTOS DEL LIDERAZGO JUDÍO:           

       Contenido:          

  • Establecimiento de los tribunales judíos, y leyes relativas a jueces.
  • Designación de un rey judío y leyes relativas a la Guerra que conduce el rey.
  • Mitzvá de Eglá Arufá/La Ternera a la que se le rompe el cuello involucrando a jueces y kohanim.

Devarím 16:18-22       

• Establecimiento de un sistema judicial transparente.

• Sacrificios con defecto. La pena de muerte al idólatra.

• El anciano rebelde.

• El rey de Israel.

• Obsequios a los sacerdotes.

• La profecía

• D´´s envía sus profetas a Israel.

• Ciudades de asilo.

• Preservación de linderos.

• Testigos cómplices.

• Cuando Israel marche a la guerra.

• El Cohén ungido para la guerra.

• Quiénes no califican para combatir.

• Iniciativas de paz.

• Preservación de árboles frutales.

• Asesinato no esclarecido: la vaquilla desnucada con hacha.

Parashá 48 SHOFTIM (JUECES)   

El hombre es un árbol del campo.        

•El hombre es un  microcosmos integrante del macrocosmos, contiene aspectos de toda la creación así que podemos encontrar en el hombre elementos “minerales”,”vegetales”.”animales” y “humanos” tanto a nivel físico como espiritual.

La personalidad del individuo se compone de elementos principales como son el intelecto y emociones. Las emociones se comparan con las plantas porque no se mueven de su lugar, solo crecen. El intelecto se compara con animales, es muy móvil, y aunque hoy este en un lugar y entiende las cosas de una manera, mañana puede estar en otro, completamente diferente. Los árboles son los que están más profundamente arraigados y conectados con su fuente de alimentación. Por más altos y lejos de la tierra que llegan a crecer, siguen profundamente conectados. Análogamente, las emociones más que las ideas, son las que expresan la profundidad de uno, como el árbol arraigado en la tierra, las emociones están profundamente conectadas a uno. Es más fácil cambiar una idea que un sentimiento. La esencia de la persona se expresa no por sus ideas, sino por sus sentimientos, actitudes y comportamiento.

Esto nos enseña que debemos estar más enfocados en pulir nuestro carácter que nuestro intelecto. Es por medio de los sentimientos y actitudes que se mide el valor del hombre, no por sus ideas. Sus ideas valen si producen sentimientos y actitudes de valor.

Debemos cuidar y asegurar nuestro arraigo en nuestra fuente de sustento espiritual, la Torá.

La Torá es nuestra fuente de vida, y al igual que el árbol, nuestra supervivencia depende de nuestra conexión profunda y amplia con ella.